Comunicado ante la situación de cuarentena del Covid-19

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No podemos aceptar el confinamiento domiciliario propuesto desde las altas instancias del estado como una necesidad ineludible para combatir el coronavirus. Desde la OMS ya advirtieron en octubre de 2019 de la necesidad de prepararse para la pandemia a todos los niveles, pero las administraciones de los estados occidentales prefirieron mirar para otro lado reaccionando tarde ante la inminente situación de crisis y así después decretar el confinamiento, provocando el pánico entre la población y la muerte de miles de personas.

Sabemos, por la experiencia en otros territorios, que pueden haber otras medidas menos represivas que las que actualmente vivimos, las cuales suponen en realidad un estado de excepción inadmisible, dañino para la salud mental y física de la población general: unas medidas que excluyen otras posibilidades menos coercitivas, que permitirían la posibilidad de salir de la vivienda de forma voluntaria, responsable y controlada a los espacios naturales periurbanos, respetando las distancias entre personas. En momentos como el actual defendemos el uso de la bicicleta como modelo de transporte alternativo y seguro, que permite la comunicación con los espacios cercanos a través de caminos públicos y carriles bici urbanos e interurbanos.

Por otro lado, en nuestra opinión, esta medida supone un castigo y disciplinamiento innecesario para la población, que esconde en realidad (por parte de los gestores políticos y económicos) un proyecto político autoritario de sometimiento social a largo plazo, aprovechando el momento crítico de sufrimiento colectivo. Tampoco aceptamos el uso del discurso belicista institucional, así como la militarización del espacio público y las medidas represivas, máxime cuando se amparan en la normativa de la “ley mordaza”. La clase trabajadora de Parla y de otros territorios muestra  mayoritariamente ejemplos suficientes de uso responsable y aceptación de las normas de protección; bastaría con una campaña serena y participativa entre diversas entidades (asociaciones de todo tipo, colectivos sociales y sanitarios e instituciones locales) para proponer pautas de uso razonable de los espacios públicos. Sobran medidas policiales y militares y faltan estructuras de convivencia y mediación social.

Rechazamos rotundamente la práctica de la delación entre vecinas y vecinos, alimentada desde los medios de comunicación oficiales y tolerada por las responsables de las fuerzas políticas, supuestamente progresistas, que controlan las administraciones, tanto a nivel estatal, autonómico y local. Nos sentimos identificades con las  muestras de solidaridad y apoyo mutuo que la población ha desarrollado de forma espontánea y autoorganizada demostrando una enorme madurez y empatía frente a situaciones tan complicadas como la que nos toca afrontar y muestran el camino a seguir para construir estructuras sociales de colaboración y de cuidado fuera de los intereses de empresas y estructuras políticas responsables de la situación que atravesamos.

No aceptamos que se proponga el encierro domiciliario por decreto, y sin embargo se obligue a multitud de trabajadoras y trabajadores a compartir espacios masificados en los transportes o las empresas. Nos adherimos a las medidas exigidas desde colectivos sociales para paliar  la situación de desempleo o desamparo en el que están cayendo nuestras vecinas y vecinos, fruto de la paralización de la actividad económica, para garantizar los servicios básicos que garanticen una vida digna (energía, vivienda, alimentación, etc).

Creemos indispensable la reflexión y el análisis de todos los actores sociales para rediseñar de forma colectiva el sistema de salud y los recursos que necesitamos, con el objetivo de anticiparnos a otras situaciones crìticas que debamos afrontar. Para prevenir situaciones límite que pudieran sobrevenir similares a la actual necesitamos paralizar el actual modelo de hábitat dominado por el urbanismo de la “ciudad sin límite”, elaborando un proyecto colectivo de ciudad y entorno que integre la naturaleza,  y transformar el territorio útil en suelo cultivable para satisfacer las necesidades básicas de alimentación, a través de la creación de cooperativas agrícolas u otras formas autogestionarias.

Queremos concluir  este mensaje animando a colectivos sociales y entidades vecinales del entorno y  a la población en general de Parla a abrir un periodo de reflexión y análisis colectivo, con el objetivo de elaborar propuestas de medidas sociales, económicas y políticas con las que abordar la situación crítica que afrontaremos una vez terminado el periodo de confinamiento.

Afinidad Libertaria, 27 Marzo 2020

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